jueves, 30 de marzo de 2017

Ofensas a la religión, no; ofensas a los homosexuales sí.

La religión todo lo podría justificar, bueno casi todo:




La Gala de Drag queen del Carnaval de Gran Canaria ha sido retirada de la web de RTVE, porque según los carcamales que dirigen dicho canal la Gala es una ofensa a los católicos. No obstante en la misma web se puede seguir viendo la misa homófoba del cardenal Reig Pla, a pesar de que los colectivos homosexuales pidieron su retirada; pero que cojones, los curas sí que pueden ofender. Dios se lo permite.


Las mentiras sobre los voluntarios españoles que lucharon bajo las ordenes del nazismo

General Santiago Amado Lóriga,  segundo Jefe de la División Azul. Con uniforme nazi tal como indica la esvástica de su indumentaria

Las División Azul, tan añorada por el neofranquismo y los neonazis españoles, fue la 250ª División de Infantería de las fuerzas armadas alemanas que luchó en el frente del Este. La formaron unos 50.000 hombres, de corte mayoritariamente falangista al principio (voluntariado azul) y militar al final (“caquis” obligados). Los soldados españoles formaban parte así del Ejército de Hitler. No en vano tenían que hacer un juramento de fidelidad al Führer. No puede haber ni orgullo ni reconocimiento el haber pertenecido a una división de la Wehrmacht nazi. Sí, no hay ninguna duda, el Ejército alemán era nazi ya que estaba a las órdenes del nazismo y servía fielmente a Hitler.

Pero los nostálgicos siguen faltando a la verdad. Francisco Torres García, desde el diario Sierra Norte Digital, contribuye a propalar las falsas justificaciones sobre la División Azul del Ejército de Hitler:
La División Azul, no me cansaré de reiterarlo, fue una unidad del ejército español con una brillante hoja de servicios, que consiguió la última gran victoria de nuestro ejército (Krasny Bor, 10-2-1943), constituida por el Estado al efecto de contribuir a la lucha contra la dictadura totalitaria comunista y, subsidiariamente, en su periplo, como útil instrumento para contribuir a mantener a España fuera de la guerra al demostrar la potencialidad y la capacidad de resistencia de las fuerzas hispanas contribuyendo así a hacer veraz ese factor disuasorio. No fue una unidad franquista, es decir creada para la defensa del régimen de Franco, sino una unidad del Ejército español creada para cumplir, al servicio de los intereses nacionales de la época, una misión concreta: combatir al comunismo. Sin embargo, hoy es una víctima más de la sectaria "ley de la memoria histórica", pese a que es imposible incluirla dentro de la declaración de objetivos de la propia ley, pues solo entendiendo que su existencia es una exaltación permanente del franquismo por ser producto de la decisión de Franco podría considerarse como tal, aunque si tal fuera hubiera de procederse a la destrucción de viviendas, carreteras y pantanos que existen por el designio creador de Francisco Franco y por ello constituyen una exaltación permanente de su régimen político.
Dice Francisco Torres García, que es historiador,  que la División Azul fue una unidad del Ejército español -y no se cansará en decirlo-, como hemos visto anteriormente esto no es cierto. Y sobre el heroísmo de los divisionarios hay mucho por descubrir:
El mando soviético recibía informes de los interrogatorios, en los que se constataba que la moral de combate de la DA había mermado al aumentar las dificultades. Los españoles jugaban a las cartas por dinero y algunos pagaban a sus compañeros para que hicieran guardia por ellos. En la DA se dio una orden contra quienes se autolesionaban para evitar el frente. Uno de los presos, Juan Trias Diego, confirmó a los soviéticos que en la División se había fusilado a soldados por autolesionarse y que otros recibieron castigos tales como patrullar en calzoncillos o ser abandonado frente a las trincheras con un farol encendido. Los soldados se “perdían” cuando volvían al frente desde el hospital, por lo que el mando de la DA organizó el transporte en grupos vigilados por un oficial. El método no fue eficaz, a jugar por un caso en el que además del grupo desapareció también el oficial controlador.
 Los divisionarios se llevaban todo lo que encontraban a su paso: gallinas, vacas, y hasta los gatos
 En Chudovo, a 100 kilómetros de Leningrado, había dos campos de prisioneros de la Wehrmacht donde fueron exterminados más de 53.000 personas. Al iniciarse la retirada, el comandante del campo hizo formar a los prisioneros y pidió dar varios pasos al frente a quienes no se valían por sí mismos. Los 55 hombres que avanzaron, esperando que les facilitaran el transporte, fueron fusilados a la vista del resto. Chudovo estaba 40 kilómetros al norte de la zona controlada por la DA. (El País).
También resulta paradójico que los falangistas que se alistaban (recordemos que el punto 6  la Falange se declaraba totalitaria) en la División Azul, fuesen a combatir "la dictadura totalitaria comunista", junto a una fuerza militar que luchaba a las órdenes de un Estado totalitario y genocida. Y los españoles sabían perfectamente lo que hacían sus aliados.

No debiera ser necesaria la ley de la Memoria Histórica para retirarle los honores a la División nazi española, tan solo constatar que lucharon en la IIGM al lado del Eje Roma-Berlín.

miércoles, 29 de marzo de 2017

LA VICTORIA SANGRIENTA


Ya está a la venta una investigación del historiador de las FAES, Manuel Álvarez Tardío, sobre las elecciones de 1936. No lo hemos leído y nos reservaremos la opinión, como es lógico. Según esta investigación el Frente Popular consiguió 50 escaños fraudulentamente. Los autores del libro afirman  que se trata de un fraude localizado y no de un pucherazo, tal y como están rotulando medios filofranquistas. Según Álvarez Tardío, las elecciones fueron limpias: el fraude se realizó en varias provincias a la hora de recontar los votos. Nos reservamos la opinión hasta que no tengamos más elementos de contraste.

La reacción a este libro está siendo lamentable entre la opinión de ciertos historiadores y simples aficionados, como es el caso de Moisés Domínguez. Este autor dice que si los golpistas fascistas no hubieran dado el paso que dieron: "La izquierda hubiera dado un golpe de Estado para implantar la dictadura del proletariado soviético-española", en consonancia con lo que afirma Cesar Vidal:  “la Guerra Civil pudo haberse evitado incluso después del pucherazo si el Frente Popular no hubiera decidido ir, en palabras del socialista Largo Caballero, hacia la dictadura del proletariado“. Da la casualidad  que, como se demostró en el 34, La izquierda no tenía apoyos dentro del Éjercito para derrotar a la derecha vía insurreccional. Los militares de izquierdas demostraron no ser tan fanáticos como sus compañeros de la ultraderecha. El eterno filofranquista, Pío Moa, sigue en sus trece: "El Alzamiento fue perfectamente justificable y justificado". Alfonso Bullón de Mendoza (CEU) opina que el Gobierno de Azaña era ilegítimo porque no logra poner orden: "A los militares lo que les mueve a la sublevación es el desorden porque el resultado de las elecciones fue aceptado por las fuerzas políticas de la época“. Esto concuerda más o menos con la opinión de Javier Cervera: “Mola y Franco desconocían lo que ahora sabemos” y agrega "En aquel momento el Golpe era ilegal, aunque para los sublevados fuera lícito". El historiador metafranquista Fernando Paz, afirma que  “La izquierda hizo todo lo posible por provocar esa sublevación”; y Luis E. Togores (CEU) no nos sorprende nada con sus comentarios: "Los militares se alzaron por la violencia en las calles y el asesinato de Calvo Sotelo".

En fin, esta es la opinión, de la historiógrafos más a la derecha de la derecha, que no tienen reparos, incluso, en justificar el Golpe de Estado con el asesinato de Calvo Sotelo. No hay pruebas de que la izquierda estuviese preparando una insurrección armada, los papeles que indicaron esa circunstancia se deben a una falsificación que ya ha sido debidamente estudiada, no obstante, Moisés Domínguez sigue afirmando que la izquierda preparaba una dictadura bolchevique a la española mediante un golpe de Estado. La violencia no solo la provocaban las izquierdas, como está más que comprobado, y gran parte de esas víctimas durante las primavera del 36 la provocaban las fuerzas del orden y, las víctimas, las ponían las izquierdas, O lo que viene a ser lo mismo, el Gobierno de Azaña no se mantenía impasible a la hora de poner orden. El problema estribaba en que la Guardia Civil era de gatillo flojo.

Para César Vidal, y para la FNFF, este libro pone en cuestionamiento la Ley 52/2007:  "El libro sobre el fraude del 36 deslegitima la ley de Memoria Histórica". ¿No hubo entonces guerra, represión organizada, victoria fascista (con ayuda de Hilter y Musolinni) y cuarenta años de dictadura?

La opinión de Julián Casanova difiere bastante de la opinión de los historiadores negacionistas:
Me preguntan muchos mi opinión sobre el libro "1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular", de Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García . No lo he leído todavía, pero no me sorprenden las lecturas políticas que se hacen por quienes tampoco lo han leído ni lo leerán. Les vale con el mensaje.

Hace poco me preguntó un periodista. Le dije que no lo había leído, que no me gustaba opinar sobre lo que todavía no conozco. Dio igual. Al día siguiente aparecía mi opinión junto a un ramillete de afamados historiadores -César Vidal, Pío Moa, Togores...
No insistan. Ningún libro, con mucha o poca investigación, va a poder demostrar que la guerra civil comenzó en octubre de 1934 y que el fraude electoral de febrero de 1936 legitima el golpe de Estado de julio de 1936. La suma de historietas y propaganda no es igual a historia.



 Y no, la floja Ley de la Memoria Histórica, floja porque se queda corta y resulta insuficiente, no queda deslesgitimada. Para saber esto contamos con la monumental obra de Francisco Moreno Gómez, La victoria sangrienta, que demuestra que necesitamos de más MEMORIA HISTÓRICA de lo que en principio pueda parecer:
Bastantes curas se metían a fondo en esta vorágine, exterminadora, e informaban de asuntos que no le concernían, excediéndose de su materia religiosa. Don José Armario, párroco de Morón de la Frontera, busco chismes para informar así de un acusado: "... debidamente informado puedo decir a V. que pedro García Flores (a) "el Carabinero", de oficio metalúrgico, fue miembro destacado y propagandista de la C.N.T. en esta ciudad, que fabricó bombas y arrojó contra el Cuartel de la Guardia Civil e intervino en el asalto al mismo... 26 de agosto de 1939. año de la Victoria". Estas acusaciones eran totalmente falsas. Este hombre se marchó de Ronda en los días del Golpe, sin más historias. Los curas y el 8º mandamiento ("No levantarás falsos testimonios ni mentiras"). Hablar del 5º en aquella orgía de sangre era un sarcasmo. (pag. 229)

Baste un pequeño texto de la obra de Francisco Moreno Gómez para constatar la necesidad de la Ley de Zapatero. Ley que necesita ser mejorada.